Es más común de lo que parece. Un día tu desarrollador deja de responder. O entrega algo a medias y desaparece. O simplemente "ya no puede seguir con el proyecto".
Te quedas con una web que funciona (más o menos), código que no entiendes, y un negocio que depende de todo eso.
Paso 1: Inventario de accesos
Antes de entrar en pánico, necesitas saber qué tienes. Busca:
Hosting/Servidor
Dominio
Repositorio de código
Base de datos
Servicios externos
Si no tienes acceso a algo de esto, es tu primera prioridad.
Paso 2: Asegurar lo crítico
Cambiar contraseñas de todo a lo que tengas acceso. El desarrollador anterior no debería poder entrar.
Verificar backups. Si no existen, crear uno inmediatamente. Base de datos + archivos.
Revisar facturación. Asegúrate de que los servicios no van a caducar sin aviso.
Paso 3: Diagnóstico técnico
Ahora necesitas saber en qué estado está el proyecto:
Esto probablemente requiere ayuda técnica externa. Pero al menos ya tienes el inventario del paso 1.
Paso 4: Decidir el camino
Dependiendo del diagnóstico, tienes opciones:
Opción A: Mantener y mejorar
Si el código es razonable, buscar un nuevo desarrollador que lo continúe.
Opción B: Reescribir parcialmente
Si hay partes críticas mal hechas, reescribir solo esas.
Opción C: Empezar de cero
Si el código es irrecuperable, a veces es más barato rehacer que arreglar.
Cómo evitar que pase de nuevo
Conclusión
Perder a un desarrollador no tiene por qué ser un desastre. Con los accesos correctos y un diagnóstico claro, cualquier proyecto es rescatable.
Si estás en esta situación ahora mismo, puedo ayudarte a hacer el inventario y diagnóstico. A veces una hora de consultoría ahorra semanas de caos.